18/6/09

Inodcrination


El documental social
Un curso para venderse a sí mismo en la era de la abundancia y la competencia feroz, es una gran idea para muchos que no logran superarse y que sienten la necesidad de sobresalir entre millones de consumistas. Harun Farocki es un documentalista interesado en observar los fenómenos de la sociedad que dependen del capital.
En el caso de Indocrination, pasa cinco días observando con varias cámaras, el desenvolvimiento de gerentes, jefes o directores, que aspiran a empresarios o simplemente a tener mucho éxito. En el curso se establece que para llegar a cualquier tipo de éxito se debe contar con la facilidad de palabra, con una postura y una expresión corporal impecables. El líder del grupo es un duro, les exige mucho más de lo que sabe que pueden dar, los maltrata y de algún modo los pisotea, pero con mucho estilo y técnica, como espectador es muy gracioso notar el nerviosismo de estos hombres que podrían estar sintiendo que estan en la secundaria.
Cuando se adoptan todas las habilidades, tanto retóricas como corporales y faciales para ser un buen vendedor ya no es suficiente, Indocrination muestra cómo venderse a uno mismo, por parte del instructor que va dando lecciones individuales pero pasándolos al frente, y todos deben escuchar las debilidades remarcadas por el mismo, de echo un caso increíble es el de un participante que es tan bueno, que le pide que le baje a su perfección.
De esta forma, Harun Farocki utiliza un método similar al de la cámara participativa, sólo que sin que él como director intervenga, mas bien es el instructor quien graba una de las dinámicas para mostrarla a posteriori, y así pueda repasar meticulosamente las fallas y aciertos de cada uno, y siempre apoyado en la psicología aplicada.

La cámara es distante y en ningún momento se siente integrada con el curso, es como si no estuviese en el mismo cuarto. Sin embargo, lo que busca Harun Farocki con las cámaras es encontrar más material de él.
En muy poco tiempo se muestra muchísimo, es un documental centrado en el contenido y los detalles, más que en la forma y las convenciones.
El interés de Farocki por mostrar un curso para la superación y motivación, son el resultado de las sociedades empedernidas en el consumo, y cegadas por creer que el individuo debe funcionar como una mercancía más. Los participantes del curso de Indocrination, no cuestionan ni refutan nada explicado por su instructor, lo toman como una verdad para llegar al camino del éxito rotundo. Otro reflejo del mundo de las apariencias, en el que somos incrédulos para ciertas cosas pero mucho más moldeables para otras.

La página oficial de Harocki es: http://www.farocki-film.de/ está muy completa, porque vienen noticias, las exhibiciones, el desgloce de todas sus películas, fotos, críticas, etc.

Frederick Wiseman

“Anybody whose mind is functioning at all can't be content with the way the world works.”

Titicut Follies


La cámara como herramienta de observación social
Tanto las escuelas, como las cárceles y los manicomios, tienen elementos estructurales en común como la vigilancia, o la relación entre autoridad y represión. Con el diseño del panóptico, estos espacios se vuelven obsesivos en cuanto a la observación y el castigo.

Una película documental que fue censurada durante muchos años por su poder de denuncia y amenaza, fue el caso Titicut Follies en 1976, un documental de Frederick Wiseman sobre uno de los espacios de poder, control y adiestramiento más atroces de todos, el manicomio.

La cámara es observadora, pues a diferencia de Palacio Negro, el documentalista no interactúa ni interviene con el desarrollo de las escenas en ningún momento.
Frederick Wiseman emplea el montaje obsesivo, al ser un fiel heredero de Vertov y al lograr pertenecer a un espacio tan delicado, se genera la tensión suficiente para que las imágenes hablen por sí mismas. La escena más dura es la del paciente que no habla y no come, los enfermeros y doctores lo llevan a un cuarto donde lo acuestan y le introducen un tubo por la nariz, es my doloroso lo que le sucede al paciente pero es aún más insoportable ser testigo de la burda ligereza y desapego con la que los doctores trabajan. Gracias a la edición y al montaje paralelo de lo que sucede a posteriori con el personaje, la escena aflora con tintes de poesía lúgubre. A partir de este momento, el ritmo se acelera a la par con la tensión e incomodidad en el espectador, por esto, un año de edición se ve reflejado totalmente.

El punto de vista del documental es claramente de denuncia ante los líderes de las Instituciones de control, que revelan su decadente estructura y pertenencia a una cultura denigrante, como es en muchos aspectos, la gringa. El documentalista lleva al extremo sus métodos de observación sobre la vida americana, entre máscaras y apariencias creando ecos y paralelos con la verdad incómoda.

La estructura del documental no se construye con un orden en cronología, la cámara que observa sigue a los internos que la relacionan con la vigilancia y la autoridad, entre más se desenvuelve la trama más se confunde al espectador sobre quiénes son los verdaderos locos, sin embargo el personaje principal no son los internos, sino la misma institución y el sistema que la conforma.

Aunque el realizador es ausente en voz, su presencia por medio de la cámara es evidente, los momentos de incomodidad y amargura los logra al crear una exasperación en el espectador, por la crudeza exaltada ante sus ojos, de saber que es la realidad y que los que tienen el poder de cambiarla son los que la agravan.
Titicut Follies es el documental más fuerte y brillante que hemos visto durante el curso, no sólo por el acercamiento brutal y delicado, sino por la agilidad y el rigor de un realizador que le llega al espectador traspasando la pantalla de las apariencias.

Tuve la oportunidad de ver “Hospital”, “Carne” y “High School” en FICCO y es fascinante el sello clásico del documentalista, cada una de sus películas tratan temáticas muy distintas, pero la presencia y el acercamiento son igualmente brillantes. Frederick Wiseman no dejará de ser uno de los cineastas americanos con mayor potencial poético, para crear los “sueños de la realidad”, y generar reflexiones críticas sobre la situación socio-política que nubla a su país natal.

17/6/09

Palacio Negro


Tercer parcial: Documental como denuncia

Lecumberri estaba por terminar su función en 1976, mismo año en el que Arturo Risptein consigue filmar las condiciones y protocolos que encerraban la Institución de poder más grande de México.
Las imágenes comienzan posicionando al espectador en el contexto histórico en el que se construyó la penitenciaria, durante el Porfiriato y las posteriores jefaturas que sufrió, gracias a la vasta diversidad de imágenes de archivo, el preámbulo del tema es sólido y completo.

La fotografía es impecable, aparenta en muchas ocasiones ser planeada como si siguiese una escaleta, ya que está cargada de varios plano secuencias, establishing shoots con tomas aéreas, con dos cámaras los encuadres están muy bien cuidados, y hay movimientos que parecen ser hechos con dollys.

Un recurso que emplea Arturo Risptein es dividir el documental en tres partes o tiempos, que además cuentan con escenas separadas por intertítulos, los cuales sobre explican, pues podría funcionar igual o mejor sin estos.

La primera parte muestra el proceso de papeleo innecesario para el nuevo ingreso de los convictos, mostrándose indefensos y sin que el espectador sepa nada sobre ellos, se siente una compasión pronunciada.
Las constantes miradas a la cámara son fugaces, pues los presos no parecen estar disturbados o incómos ante su presencia, al contrario es como si sintiesen que los realizadores están de su lado.
La cámara también recorre los dormitorios de los presos que cavaron un túnel y escaparon, o las paredes que cuentan con frases como la cárcel es la cuna de la revolución, o todos estamos aquí por pendejos, que reflejan la idiosincracia de nuestro país. Un México que desde siempre ha tenido estragos por la constante falta de educación.

Al igual que Titicut Follies, este documental me hizo cuestionar desde el principio, cómo es que los documentalistas hacen para lograr entrar en un mundo así, es muy valioso el proceso por el que deben pasar ambos directores para “pertenecer”, hacer que su cámara se sienta integrada y pueda pescar una realidad inaceptable para muchos y amenazante para otros.
Por lo general, Arturo Ripstein cuenta con un interés social y político muy fuerte que refleja en sus películas, intenta trazar caminos hacia la denuncia sobre problemas sociales denigrantes, que en los setentas se continuaban cargando los estragos del movimiento del 68, la represión y la amenaza se encontraba en todas partes.
En el caso de Lecumberri, el director ofrece el punto de vista de los prisioneros, que saben cómo sus valores se atacan y sus miedos se elevan, mas no podían hacer nada. La convención de la voz en off, narra para explicar y describir su propia experiencia, con un tono desconsolado que refleja la verdad en las imágenes. El documentalista eligió tomar el camino de la voz en off, para reforzar la imagen de la locación real con los personajes reales, es un entrelazado con la verdad, aunque la voz no sea diegética en todo momento, se siente sólida y se escucha transparente.
Por otra parte, el trabajo funcionaba para extorsionar a los presos, imponiendo el mensaje de que “el trabajo nos libera”, cuando en realidad lo que nos libera es la cultura y la educación. Es muy frustrante saber que los presos tenían que pagar por utilizar los servicios del baño, por las visitas, cuando hay un mensaje en la pared que claramente lo refuta.
Una de las tendencias de Michael Renov con la que embona mejor Lecumberri, es la de revelar y testimoniar una situación social que merece ser vista desde adentro, porque inundado entre telarañas, la penitenciaria es tan corrupta e injusta como la vida en la calle.

Un error garrafal de las prisiones de antaño es el procedimiento de juntar a los “iguales” , como por ejemplo los que cuentan con delitos sexuales, o los “rateros”, pues es una alimentación insana de mentes que se saben culpables pero que no se sienten solos y que lo más probable es que nutran sus instintos criminales, al contar con una especie de apoyo inconsciente.
Viviendo en una aldea similar a la del “Gran Hermano”, la voz narra: “uno que entra aquí, se vuelve culpable aunque no se haya robado nada”, pues la represión y humillación son los principales motores de los vigilantes.

Otra similitud entre Palacio Negro y Titicut Follies es que ambas muestran a la autoridad como inherente a discernir entre el poder y su abuso, teniendo una cámara que registra sus atrocidades no parece importarles, es una situación que incomoda y tensa al espectador, porque se convierte en el testigo de una situación inaudita.

Por otro lado, un elemento muy recurrente en las películas de Risptein es la música de corridos, en este caso ensalza increíblemente el contenido del documental, primero que nada por que es otra voz que va narrando la experiencia de un prisionero, y en segundo lugar porque muchos de los prisioneros seguramente eran muy aficionados a este tipo de música folklórica.

Una película comercial pero que propone una idea interesante es “the experiment”, puesto que pasa de la realidad a la ficción, surgiendo de un experimento sociológico en el que se invierten los papeles, dándoles el poder a los presos de simularse cómo la vigilancia y convirtiendo a la autoridad en los presos, los resultados son impresionantes.

Alcatraz también fue en su momento, una prisión muy famosa pero el caso más interesante en la historia de ésta es la de Frank Lee MOrris, quien desde antes de ser convicto ya había estudiado el sistema y el funcionamiento de la prisión, ya estando dentro planeó brillantemente su salida y lograda escapatoria, una película que lo refleja muy bien es "Escape from Alcatraz", que nuevamente la ficción parte de la realidad.

6/5/09

Inquietud estética


“Night Mail” es uno de los documentales que resultaron de una colaboración de hombres visionarios y alentadores de varios proyectos ambiciosos. El cortometraje surgió en 1936 y documenta básicamente, el manejo y funcionamiento del servicio nocturno del tren de envíos que recorre desde Londres hasta Glasgow.
El seguimiento del proceso y el trayecto, comienza desde la carga y ordenación de documentos hasta el traslado y repartimiento. En tan sólo 25 minutos, Basil Wright y su colega, Harry Watt, lograron dirigir una obra muy puntual y con mucho vigor, otro de los grandes maestros que colaboraron fue Robert J. Flaherty, como director de fotografía invitado por Grierson.
La intención del documental comenzó siendo meramente informativa, a favor de que los británicos pudiesen conocer y apreciar el buen funcionamiento del servicio nocturno de correos de su país.
Cabe destacar que John Grierson es el fundador de un modelo de apoyo financiero para producciones cinematográficas de la organización GPO (General Post Office) que desde 1933 funcionó tanto para la producción como para la distribución de películas, que abarcaban temas muy variados, y mostraban actividades en distintos ámbitos, pero al margen de esquivar el sector comercial.
En el caso de Night Mail, se logró hacer un vínculo muy estrecho entre Inglaterra y Escocia. Lo más destacable del documental es la secuencia del final, en la que se recita y canta el poema escrito especialmente para esta realización, W.H Auden es el autor que invita al espectador a revalorar una labor admirable como es la del correo nocturno durante la década de los treinta, un recordatorio de que a nadie gusta soportar el sentirse olvidado, por eso recibir cartas solía sentirse como un regalo caído del cielo. Además, se puede apreciar claramente en las escenas finales, un esquema y estructura muy similar al que empleaba Vertov, mostrando una verdad social para desvanecer parte del inconciente colectivo, a través de una cámara que se mueve invisible y perspicaz.

“Nos hallamos aquí en la encrucijada entre exigencia política e inquietud estética. La voluntad de ir al encuentro del mundo real, de dar una imagen de los seres anónimos que constituyen la vida cotidiana de un país, toma finalmente los acentos de una exhortación a la unión nacional.”

5/5/09

Auden

NIGHT MAIL
by W H Auden

This is the Night Mail crossing the border,
Bringing the cheque and the postal order,
Letters for the rich, letters for the poor,
The shop at the corner and the girl next door.
Pulling up Beattock, a steady climb:
The gradient's against her, but she's on time.
Thro' sparse counties she rampages,
Her driver's eye upon the gauges.
Panting up past lonely farms
Fed by the fireman's restless arms.
Striding forward along the rails
Thro' southern uplands with northern mails.

Winding up the valley to the watershed,
Thro' the heather and the weather and the dawn overhead.
Past cotton-grass and moorland boulder
Shovelling white steam over her shoulder,
Snorting noisily as she passes
Silent miles of wind-bent grasses.

Birds turn their heads as she approaches,
Stare from the bushes at her blank-faced coaches.
Sheepdogs cannot turn her course;
They slumber on with paws across.
In the farm she passes no one wakes,
But a jug in the bedroom gently shakes.

Dawn freshens, the climb is done.
Down towards Glasgow she descends
Towards the steam tugs yelping down the glade of cranes,
Towards the fields of apparatus, the furnaces
Set on the dark plain like gigantic chessmen.
All Scotland waits for her:
In the dark glens, beside the pale-green sea lochs
Men long for news.

Letters of thanks, letters from banks,
Letters of joy from the girl and the boy,
Receipted bills and invitations
To inspect new stock or visit relations,
And applications for situations
And timid lovers' declarations
And gossip, gossip from all the nations,
News circumstantial, news financial,
Letters with holiday snaps to enlarge in,
Letters with faces scrawled in the margin,
Letters from uncles, cousins, and aunts,
Letters to Scotland from the South of France,
Letters of condolence to Highlands and Lowlands
Notes from overseas to Hebrides
Written on paper of every hue,
The pink, the violet, the white and the blue,
The chatty, the catty, the boring, adoring,
The cold and official and the heart's outpouring,
Clever, stupid, short and long,
The typed and the printed and the spelt all wrong.

Thousands are still asleep
Dreaming of terrifying monsters,
Or of friendly tea beside the band at Cranston's or Crawford's:
Asleep in working Glasgow, asleep in well-set Edinburgh,
Asleep in granite Aberdeen,
They continue their dreams,
And shall wake soon and long for letters,
And none will hear the postman's knock
Without a quickening of the heart,
For who can bear to feel himself forgotten?

Artavazd


Al terminar de ver "Les Saisons" (Las estaciones), no me quedó de otra más que investigar quién es el realizador y preguntarme: ¿por qué no lo había conocido antes?.
Artavazd Pelechian es un auténtico maestro Armenio, no sólo por ser el creador del montaje distante, sino también por cómo permite entrar a su mundo breve, bello y profundo.
La manera en la que aborda el lenguaje universal y agudo, de las estaciones del año y sus consecuencias de siembra y cosecha, es totalmente brillante. “Les saisons” es una joya de "la cámara como herramienta de observación social".

En este documental colaboraron por última vez los documentalistas más importantes de Armenia, Mikhail Vartanov y Artavazd Pelechian. El tema es sobre la coexistencia entre la naturaleza y la gente, sus implicaciones y detalles que son pulidos a manera de ensayo fílmico. El realizador se enfoca principalmente en los pastores que viven en las montañas Armenias, trata temas como la contradicción, el futuro, la cotidianeidad y la armonía que entrelaza al hombre con la naturaleza.
Como el título indica, son las estaciones la parte más importante para el trabajo agricultor de un pueblo, pues es lo que detona si la temporada permite la siembra, y así, el hombre sabe respetar, adaptarse y ser paciente, mientras la naturaleza da resultados oportunos. “Para Pelechian, la Naturaleza es un lazo que une a todos los seres”.

En sus documentales podemos notar cómo emplea su herramienta más poderosa: el montaje, para explotar los enfrentamientos que despiertan la “conciencia humana” desde una doble asociación, la de imagen-sonido delineando al hombre-naturaleza.
Con “Las estaciones” se implementa tal dualidad partiendo desde un estado de gracia, pues es la manifestación de la Naturaleza hacia el hombre, lo que lo hace contemplativo y bello, pero al mismo tiempo, la interacción e intervención del hombre con su entorno se gira hacia lo feo o destructivo. Por medio de tomas muy pasivas y lentas, acompañadas simultáneamente de sonidos orgánicos, se aleja sutilmente al espectador del sueño y la realidad poética, para inyectarle una dosis de risa.

Es destacable la manera en la que se mueve la cámara en muchas de las escenas de acción constante, como la de los pastores deslizándose por una pendiente con las ovejas, que no sólo es destacable sino inexplicable, pues la toma dura tanto que no hay forma de seguir a los personajes desde ese ángulo y perspectiva, la cámara no se siente, y fluye vigorosamente.
La música también juega un papel muy importante, al encajar perfectamente con la comparación del hombre trabajador, que cosecha y cuida la tierra, como inmerso en un gran baile que da frutos. La experimentación con el sonido y la imagen hacen de la estructura ser vanguardista y única, esbozando al espectador, la esencia de la naturaleza humana.

De su filmografía sobresalen, “Nosotros”, “Inicio”, “Fin”, “El principio” y “Nuestro siglo”. Aquí les dejo el link para ver “Vida” su primer documental a color que ha sido considerado como “el mejor de la historia dentro de su género”:
http://www.youtube.com/watch?v=JwvxQlKhNmI

"Inicio", otro gran corto documental de Pelechian al que se le puede aprender muchísimo, espero que les guste:

29/4/09

Ciudadela


A pesar de la epidemia, La Ciudadela es uno de los pocos sitios en el D.F que continúan reuniendo a los aficionados al baile, que no pierden ni el tiempo ni mucho menos el estilo.
Este es un retrato que ejemplifica claramente uno de los trabajos informales más concurridos y solicitados en fines de semana, las clases ambulantes de baile de salón, salsa, mambo, entre muchos otros, que por lo general cuentan con tantos alumnos que deben esperar turnos, pero este retrato ilustra un caso especial, debido a la alerta del virus porcino. Sin embargo, podemos apreciar a los esigadores que gustan de comprar unos chicharrones con chile y seleccionar el mejor lugar para sentarse alrededor de la fuente, y simplemente observar a los bailarines de su técnica y género preferido, dar sus mejores o más novatos pasos.
Tanto los maestros, como los aprendices y observadores, disfrutan de un espacio al aire libre, histórico pero sumamente cochino por la basura que lo rodea. Con el señor de gorra del principio, podemos notar que su pista de baile es un montón de basura con el que choca constantemente, pero que no le impide dejar de mover el esqueleto. En este caso en particular, la cámara funcionó para que tuviera más soltura y de hecho comenzara a bailar. En general, noté que los maestros y alumnos más avanzados, no sentían ninguna presencia de cámara que los inhibiera o molestara, al contrario, intentaban bailar lo mejor posible.
En la sección de la fuente, se respiraba un ambiente como de duelo, los dos grupos están frente a frente pero cada uno dentro de su elegancia y porte, sin molestar a nadie y sin que la música del vecino les afecte.
No me enfoqué en un sólo personaje, porque me gustó más la idea de hacer un collage o mosaico a modo de chile, manteca y de dulce, por la sencilla razón de que México es un país ecléctico y fascinante por los contrastes que se pueden encontrar a la vuelta de la esquina.
El retrato intenta espigar a los personajes que bailan, venden o simplemente observan entretenidos, pero desde lejos, como lo haría un turista que mira con respeto una cultura apartada y célebre.

Las manos de las bestias


Cuando una muestra llega a ser la viva imagen de la crudeza, la maldad, e incluso la censura, se activa un mecanismo de risa que destapa la liberación y al mismo tiempo, no permite o implica mucho análisis sino que la descarga se desvía hacia un estado de shock.
Una de las "puestas en escena" que mejor evocan la crueldad pura es, “La sangre de las bestias”, una película de 1949 filmada por Georges Franju, que en escasos 20 minutos compone una oda a la brutalidad efectuada por el hombre, en la que se confunde si la bestia es el animal o el hombre que emplea las técnicas más frías e insensibles, para matar al animal, y obtener su carne o piel.
El mecanismo de risa y consecuente liberación, lo podemos ver claramente en la escena en la que los corderos son colocados en fila y boca arriba, para desangrarlos por la yugular, escena que encierra un gran sentido del humor por el movimiento como de baile invertido que resulta de los últimos reflejos de los indefensos animales.
No es fácil discernir con claridad por qué llega a ser tan cómica, pero considero que se debe a que después de cuatro escenas extremadamente fuertes, ésta en particular ya no causa el mismo impacto, puesto que se desarrolla un brinco de la fase analítica a la emocional. Efecto que no todos lo espectadores pueden obtener, pero que gracias a la estructura del documental, también ayuda a darle un respiro a las escenas más duras. Entre las escenas de carnicería, destrozo, y degolladero, Franju presenta imágenes poéticas de la ciudad de Paris que además la voz narradora de Jean Painlevé acompaña y perfecciona tal poesía.

En FICCO 2008 hubo una retrospectiva de Frederick Wiseman, en la que se proyectó “Carne” un documenta que no causa el mismo efecto pero si uno parecido, al salir no deseas comer carne en un buen rato.

Se puede bajar fácilmente:
http://rs566.rapidshare.com/files/44310639/Meat_Frederick_Wiseman_1976.part01.rar

1936

A pesar de la vida controversial que llevó Leni Riefenstahl, el reconocimiento artístico al talento plasmado en sus películas no puede ser mínimo, aquí les dejo un pedazo de la secuencia final de "Olympia":

Este documental muestra una entrevista con la directora, sus declaraciones se enfocan en la relación con Hitler y su carrera como cineasta, es muy claro y además destapa muchas dudas:

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